Enfrentarme de nuevo a este folio en blanco, refleja más mis sentimientos que todas las palabras que pueda decir.
Dejé de escribir hace tiempo. Tal vez porque las palabras me han abandonado, intento no pensar en ellas, y simplemente seguir respirando. Ya no estoy en la oscuridad, pero añoro ser una niña sin nombre que da título a un blog abandonado.
Los sueños, las esperanzas, los anhelos, ...
Lleva una semana lloviendo, y cada uno de los fenómenos atmosféricos que me rodean dicen más de mi que mis palabras. Llueve. Hoy también está lloviendo. Es todo lo que puedo decir.
Cuando sale el sol, los rayos ya no calientan, llega el invierno y con él la desolación ... sólo la esperanza de la primavera nos mantiene cuerdos, pero la experiencia nos dice que el invierno es largo, y antes de que termine estaremos derrotados, congelados, invernando ... ya siento el frío del invierno, aunque aún estemos en otoño, deshojándonos cual árboles de hoja caduca, amarillos, tostados, quemados, o simplemente perdiendo partes de nosotros que han entrado en un romántico estado de putrefacción.
Habrá que esperar a febrero para volver a sonreír, y dejar que la primera primavera nos despierte entre pétalos de almendros y sueños de cerezo.
Dejé de escribir hace tiempo. Tal vez porque las palabras me han abandonado, intento no pensar en ellas, y simplemente seguir respirando. Ya no estoy en la oscuridad, pero añoro ser una niña sin nombre que da título a un blog abandonado.
Los sueños, las esperanzas, los anhelos, ...
Lleva una semana lloviendo, y cada uno de los fenómenos atmosféricos que me rodean dicen más de mi que mis palabras. Llueve. Hoy también está lloviendo. Es todo lo que puedo decir.
Cuando sale el sol, los rayos ya no calientan, llega el invierno y con él la desolación ... sólo la esperanza de la primavera nos mantiene cuerdos, pero la experiencia nos dice que el invierno es largo, y antes de que termine estaremos derrotados, congelados, invernando ... ya siento el frío del invierno, aunque aún estemos en otoño, deshojándonos cual árboles de hoja caduca, amarillos, tostados, quemados, o simplemente perdiendo partes de nosotros que han entrado en un romántico estado de putrefacción.
Habrá que esperar a febrero para volver a sonreír, y dejar que la primera primavera nos despierte entre pétalos de almendros y sueños de cerezo.

2 comentarios:
Un abrazo fuerte, amiga mía.
No dejes de escribir, tus palabras me llenan, me identifico, es realmente alucinante.
Te queremos.
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